La ribera del MiÑo ha sido, desde tiempos remotos, una de las áreas más pobladas de Galicia. Los numerosos restos arqueológicos encontrados en As Neves dan prueba de su fertilidad demográfica de antaño: piezas de piedra de Taboexa, enterramientos megalíticos en Liñares y As Neves, petroglifos de Batalláns o Ribarteme.
De la época castreña, lo más importante es el castro de Altamira en Taboexa, relevante por su riqueza en bronces romanos. Otros son los de Batalláns, Bocas en San Xosé, Castro y Castillo en Rubiós y Vilariño, y Aspra en Setados.
De la época romana y medieval quedan los ‘pescos’ de lamprea, los puentes romanos y los canales de Vide de 6 kilómetros, como obras de ingeniería civil. La huella religiosa quedó patente en iglesias (como la de Taboexa y la de As Neves), ‘petos de ánimas’, cruceros y ermitas.
Vestigios nobiliarios se reflejan en muchos escudos de armas y residencias señoriales, de las que destacan el pazo de la Merced y la casa de Monte Real en Tortoreos, la Casa de Barro en San Cibrán y la Casa en As Neves donde nació el abad de Couto.
El camino de Santiago recorre el municipio de sur a norte alcanzando el lugar de ‘Pousadoiro’, donde los vecinos ofrecían a los peregrinos el requesón y la miel.